Como reformar un piso pequeño para que parezca grande

Como reformar un piso pequeño para que parezca grande

En Protecma tenemos en cuenta todos los tipos de vivienda, y sabemos que no todos los pisos son tan grandes y espaciosos como nos gustaría. Para sacar partido a una casa pequeña no hay más que hacer unos ajustes en cuanto a la distribución de espacios.

Cuando nos planteamos una reforma, especialmente si la queremos hacer integral, el tamaño de nuestra vivienda juega un papel fundamental. Nosotros te enseñamos a provechar cada centímetro de tu piso con claves básicas y muy sencillas.

  • Pintar las paredes de blanco o colores claros. Esto aportará luminosidad y los espacios parecerán más abiertos y modernos.
  • Espacios diáfanos. Si tienes la posibilidad de tirar una pared para ampliar una zona de tu casa, no dudes en hacerlo. Los espacios grandes también hacen que las viviendas lo parezcan aún más.
  • La cocina cuánto más pequeña mejor. En los pisos con menos metros cuadrados las cocinas cada vez forman parte de un segundo plano. Los muebles pueden ser ajustables a las medidas que más nos convengan y los electrodomésticos (nevera, lavadora, lavavajillas) ocupar el espacio principal. Utiliza el salón como comedor mejor y evita mesas en un espacio tan reducido.
  • El baño también tiene sus trucos. La primera es la distribución, cuánto más alejados estén la ducha (cambiar la bañera por una en caso de tenerla) y el inodoro de la puerta, más metros ganarás. Los colores claros y muebles ajustados volverán a ser la clave.

Si aún te quedan dudas, no dudes en contactar y preguntar a profesionales sobre la gestión de reformas. Hay mil y un formas de ordenar un espacio, déjate asesorar y cuenta con nosotros para cualquier consulta. 

Soluciones para la rehabilitación térmica en fachadas

Soluciones para la rehabilitación térmica en fachadas

En nuestro país casi un tercio de los edificios están diseñados y construidos con un aislamiento pésimo, de ahí que el consumo de energía aumente considerablemente en los hogares españoles. Un gasto innecesario y fácilmente corregible si se aplica una rehabilitación térmica de la fachada. En este pequeño artículo os explicaremos las ventajas principales que nos puede ofrecer este tipo de fachadas, tanto a la vida diaria de los habitantes como a la estructura general del edificio.

Lo ideal para rehabilitar una fachada e implantarle los aislamientos térmicos es precisamente cuando la fachada necesite una renovación «corriente». En lugar de reformar y adecentar la cara exterior de nuestro edificio, deberíamos aprovechar para mejorar sus condiciones energéticas. Puedes llegar ahorrar hasta un 35% de energía en total. Hay varios tipos de aislamientos para fachadas: SATE y Ventiladas son las que más recomendamos en Protecma a nuestros clientes.

¿Por qué?

Las fachadas SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) tienen un coste bastante alcanzable para la mayoría sin perder calidad ni resultados. Mejoran la estética de la fachada, tienen un mantenimiento mínimo, no reduce espacio útil, mejora también el aislamiento acústico y tiene alta resistencia todo tipo de condiciones climatológicas, especialmente las del sol. Por otro lado, las ventiladas, aunque tienen un coste algo más elevado, ofrecen como es lógico alguna ventaja más, como por ejemplo: mejor conservación de la inercia térmica, mejores condiciones de ventilación (contribuye a la eliminación de humedades) y permite añadir instalaciones entre la cámara y el aislante.

 

Cuatro claves para conseguir un edificio eficiente

Cuatro claves para conseguir un edificio eficiente

Cuando nos enfrentamos a proyectos que requieren una rehabilitación completa o bien un diseño desde cero no debemos olvidar uno de los aspectos más importantes que debe tener un edificio: eficiencia. Para lograrlo de forma sencilla y sin olvidar ninguno de los pasos fundamentales es recomendable hacer un esquema de las claves. En este artículo Protecma te ofrece las cuatro básicas y esenciales para conseguirlo con éxito.

1. Diseño

Puede considerarse una obviedad pero os aseguramos que muchos técnicos no siempre le aportan al diseño las claves de eficiencia que luego requieren las obras. Si logramos tener desde el principio un diseño efectivo y muy bien definido desde el punto de vista técnico y económico, el resto del proyecto, tendrá una base de trabajo sólida sobre la que construirse. Para saber si tu diseño es lo bastante acertado debes preguntarte cuestiones tan básica como:

  • ¿Para qué es el edificio que estoy construyendo?
  • ¿Cómo de necesario es que sea eficiente?
  • ¿Qué materiales son los más adecuados?
  • ¿De cuántas instalaciones internas y externas requerirá?
  • ¿Es el terreno correcto?
  • ¿Está situado en un buen lugar lumínico y acústico?
  • ¿Cuánto valdrá el mantenimiento del edificio? ¿Puedo asumirlo?
  • ¿Se trata de un proyecto bien estructurado y definido para que los trabajadores puedan llevarlo a cabo?

2. Construcción

Esta etapa puede ser igual de larga, o mayor, que la del diseño. Se trata de una de las más importantes ya que, cualquier fallo durante este proceso será un problema seguro en el futuro. Por eso hay que contar con profesionales especializados en cada área de trabajo y saber gestionar la coordinación entre los equipos de trabajo, evitar torpezas e interrupciones constante, fundamentar un buen clima de trabajo; la calma y serenidad a la hora de trabajar es vital -a la larga ahorrarás dinero-, y por último, no deje que los problemas te cojan por sorpresa, conoce tu proyecto hasta el mínimo detalle y ten siempre un plan b establecido.

3. Puesta a punto

Ahora que has estado trabajando durante meses, que todo está tal y como habías planeado, ¿qué pasa? Ahora es el momento en que vuelves a comprobar ladrillo a ladrillo todo tu proyecto. En un edificio con sistemas eficientes instalados es básico conocer si el proyecto ha sido bien ejecutado. Pon a prueba tu diseño una y otra vez hasta que quedes completamente satisfecho. Como consejo, pon especial hincapié en las medidas de seguridad de tu edificio, los aislamientos y los conductos de ventilación, climatización, etc…

4. Mantenimiento

Ya tienes tu proyecto terminado. La obra ha sido un éxito y esos pequeños detalles que faltaban por cubrir, están resueltos. Cumplimos con todos los requisitos de calidad, seguridad y medio ambiente. ¿Hemos acabado ya? ¡Ni mucho menos!

Cuando decides apostar por edificios con diseños eficientes lo haces para toda la vida. Puede parecer engorroso en un principio, pero te podemos asegurar desde la perspectiva profesional que tiene sus recompensas. Si no llevamos un mantenimiento constante de la obra y comprobamos cada cierto periodo de tiempo que todo está perfectamente implementado, en muy poco tiempo, dejará de ser un edificio eficiente y se convertirá un edificio corriente y caro.